Los conflictos, es mucho lo que se ha escrito sobre ellos y sobre los beneficios que traen.
Leyendo un libro sobre Maria, reina de la paz, me he dedicado sinceramente
a entender los conflictos. Qué son en verdad los conflictos? Para muchos es la manera de molestar o de perturbar la paz y para otros es una forma de crecer.
Un conflicto, es un problema. Un problema arroja o es fruto de una inconcordancia.
La paz se traduce en beneficio personal y comunitario simultanea e indistintamente. Cuando vienen los conflictos, nos obligamos a establecer una posición sobre el problema en cuestion, defender nuestro punto de vista y por ultimo, reconocer cuando hemos fallado o cuando en verdad tenemos la razon.
Los conflictos, esculpen la personalidad. Y Demarcan las posiciones. Nos muestran lo que en verdad creemos, y no necesariamente lo que creemos es lo que es real. Aunque Si es nuestra realidad., nuestra verdad.
Los conflictos promueven la lucha, pero la lucha es el antecedente de la paz. Luchamos, porque queremos encontrar o resolver algo, queremos hacer que otros crean lo que nosotros creemos.
El problema en las bodas de caná es que se acabó el vino. María definió su posición como mediadora entre Jesús y los hombres y al mismo tiempo Jesús. Definió su posición revelando que aún no había llegado el momento de actuar ante aquella situación.
Todos los conflictos tienen un tiempo de ser. Y también un tiempo para ser resueltos. Si no llegasen a resolverse esos problemas, nos hundiríamos en una inquietud eterna del corazón lo cual nos impediría conseguir la paz. Pero paradójicamente, es nuestro mundo y la vida misma, un constante vaivén de conflictos y treguas.
El corazón, es el principal catalizador de conflictos. Si hacemos algo que no va de acuerdo con lo que tenemos tatuado en el corazón, de manera automática se genera un conflicto. Este conflicto es como un viento huracanado que estremece nuestro ser. En ocasiones, nos hacemos los dormidos ante este viento huracanado que insiste en despertarnos, en alborotar todo lo que estaba en orden. Pero aun así, seguimos haciéndonos los dormidos. Seguimos dejando que el conflicto sea presente, talvez, porque al igual que Jesús queremos creer que aun no ha llegado la hora de actuar.
Lo que me llama la atención de esta situación, es precisamente, eso, que queremos creer que no ha llegado la hora de actuar. En los conflictos, especialmente en los internos, hay una cuota muy alta de soberbia. Creemos que tenemos el mismo poder de Dios, para decir” Aun no ha llegado la hora” . y nos olvidamos de la contraparte o del origen del conflicto.
Al mirar la posición de María noto un contraste interesante: Ella vio el conflicto, determino su posición y actuó presentando el problema a Jesús. Ella actuó. María, convencida del problema, hizo lo que entendió que tenia que hacer, corrió el riesgo de equivocarse, consideremos que Jesús, nunca antes había hecho un milagro. Aun así, ella en conocimiento -conciencia, de su corazón, cumplió con su parte.
Miremos esta parte de la moneda. Ante un conflicto, me siento llamada a establecer una posición, para hacer o para no hacer. A que te decides tu?
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